jueves, 14 de marzo de 2013

Lugares de culto

Es de acuerdo general que laicos, monjes y sacerdotes se han decantado desde siempre por lugares especiales para rendir culto, orar o incluso habitar. Con frecuencia a medida que pasaban los milenios, diferentes culturas religiosas decidieron seguir sus ritos en los mismos lugares ancestrales de siempre. Así por ejemplo es conocido que sobre muchos fanos romanos se construyeron iglesias cristianas, para ser posteriormente sustituídas por mezquitas musulmanas, que una vez reconquistadas volvían a cristianizarse. La razón de ello de se debe a que cuando una población está habituada a acudir a determinado lugar no es fácil cambiarlo por otro y que sea fiel a las creencias del conquistador, cosas del sincretismo religioso.






Existe, sin embargo, otro motivo más importante para evitar cambiar un lugar de culto como aquel que traslada una tienda de un lugar a otro: Eran lugares de poder. No es casualidad que las mediciones energéticas realizadas reciéntemente en estos lugares dan unos niveles altísimos, es el caso de las pirámides de Egipto, Stoneage, la catedral de París, y un largo etcétera. Muchos investigadores han comprobado que en estos lugares es mucho más fácil entrar en trance, sanar, rezar o relajarse. Por otro lado la costumbre de consagrar un lugar específico (y objetos) por parte del sacerdote es un acto común en todas las culturas del mundo desde hace milenios. En castellano tenemos unas cuantas palabras para designar los lugares de culto, así que vamos a ello.






Abadía: Del latín abbas, abbattis, y éste del arameo abba "padre", pasando por el griego; "abate" es variante de empleo afrancesado o italianizante. Así que lógicamente "abadía" es donde vive el abad. "Abad" se empleó principalmente para denominar a los superiores de algunas órdenes de monjes cristianos como fueron por ejemplo en España la de San Basilio, San Benito y San Bernardo.







Basílica: Del latín basilica "especie de lonja" (edificio que el cristianismo al triunfar aprovechó para construir las antiguas iglesias), y éste del griego basilikós "perteneciente al rey, al estado", derivado de basiléus "rey". Era un edificio público que servía a los romanos de tribunal y de lugar de reunión y de contratación. Posteriormente iglesia notable por su antigüedad, extensión o magnificencia, o que goza de ciertos privilegios, por imitación de las basílicas romanas.







Capilla: Del latín tardío capella "oratorio, capilla", empleada desde principios del s.VII, propiamente "capa pequeña", por alusión al pedazo de su capa que San Martín dio a un pobre y al oratorio que se erigió donde guardaban esta reliquia. En el cristianismo la capilla se situa contigua o separada al cuerpo de la iglesia, con advocación particular a un santo. Capilleja es diminutivo de capilla, mientras que el capellán es el sacerdote que asiste a una capilla u oratorio para dar misa. Dado su reducido tamaño las capillas se construían en muchos lugares: campamentos militares, castillos, casas de nobles, cuevas, etc.






Catedral y sanedrín: Raíz sed- (sentarse). Con sufijo sed-ra tenemos un vocablo griego que hace alusión a "asiento, silla; cara de una figura geométrica". En el cristianismo "catedral" es la iglesia donde reside un obismo o arzobismo (literalmente "trono del obispo o arzobispo"). Del mismo sufijo tenemos "sanedrín" que es el consejo supremo de los judíos o sitio donde se reunía este consejo. En otras palabras, la catedral judaica. No es extraño que los primeros cristianos, que dicho sea de paso eran judíos, tomaran el vocablo griego inspirándose en el sanedrín.






Cenobio: Raíz kom; gwei- (vida común). Se llamaban monjes cenobitas a aquellos que vivían juntos en un cenobio o edificio religioso. San Isidoro ya los nombraba en el s.VII.






Colegiata: Raíz leg- (recoger, recolectar y derivados que significan "hablar"). Del latín lego "legar, enviar". También conocida como iglesia colegial que es la que, no siendo sede propia del arzobispo u obispo, se compone de abad y canónigos seculares, y en ella se celebran los oficios divinos como en las catedrales.





Convento: Raíz gwa- (ir a, llegar). Es el lugar donde los religiosos viven en común conforme a las reglas de su instituto.






Ermita: Raíz erd- (separar). Con sufijo ere-mo (apartado) tenemos el castellano eremita, ermita y yermo. En el cristianismo es edificio pequeño a modo de capilla u oratorio con su altar, en el cual suele haber un apartado o cuarto para recogerse el que vive en ella y la cuida. Efectivamente San Isidoro acertaba cuando decía:



Los eremitas, también llamados anacoretas son los monjes que han huído lejos de la presencia de los hombres, buscando el yermo y las soledades desérticas. Yermo viene a ser como remoto. Anacoretas (literalmente "el que se retira del mundo") son quienes, después de la vida cenobítica, se dirigen a los desiertos y habitan solos en parajes despoblados: se les ha dado semejante nombre por haberse apartado lejos de los hombres. Los anacoretas imitan a Elías y a Juan, los cenobitas en cambio a los apóstoles.






Propiamente hablando "monje" (del griego monós "solo") es el que vive solo. Por lo tanto, si monje se interpreta como solitario, ¿qué hace en medio de la gente el que está solo? Son entonces el eremita y el anacoreta los verdaderos monjes.



Fano: Raíz dhes- (dios). Del latín fanum "lugar consagrado". Es esta la palabra que debe usarse para cualquier lugar consagrado a Dios u otros dioses. Por desgracia el vocablo se ha sustituído incorrectamente por "templo". Véase "templo" más adelante.






Iglesia: Raíz keld-2 (gritar). Con sufijo kal-e (llamar) tenemos iglesia "asamblea del pueblo" y feligrés "hijo de la iglesia". De aquí iglesia se toma también en el sentido de edificio o lugar en donde son convocados los fieles o el pueblo.






Mezquita: Origen incierto. Lugar donde los musulmanes hacen sus oraciones. Las mezquitas son propias del culto al único Creador, no a los dioses o a Dios. Por ello no existen imágenes o estatuas dedicas a Él. Debe diferenciarse claramente del fano y otros lugares de culto.






Monasterio: Del latín monachus, propiamente "único, solitario". Derivado griego es monasterion "lugar donde viven los monjes". Véase "ermita".






Oratorio: Del latín orare "rogar, solicitar", propiamente "hablar", "hacer un discurso". Básicamente es el lugar donde se ora. Algunas palabras derivadas son las siguientes: Oración, oráculo (propiamente "oratorio donde se pronunciaban los oráculos"), adorar (reverenciar con palabras), exorar (lograr algo con súplica).






Parroquia: Sin duda ya conocida en el s.XIII. Tomado del latín tardío parochia, y éste del griego paroikía "avecindamiento", derivado de pároikos "vecino" (de oikéo "yo resido"). En tierras latinas el vocablo se confundió con el griego párokhos "abastecedor", "dueño de casa, anfitrión" (derivado de parékho "yo proporciono"), que en la baja época tomó el sentido de "párroco". Es la iglesia adjudicada a los fieles de un vecindario concreto, su jurisdicción espiritual pertenece al párroco.






Santuario: Raíz sak- (santificar). Procedente del latín sancio "consagrar, prescribir". Es el lugar donde se venera la imagen o reliquia de un santo de especial devoción. Derivados tenemos sanctasantórum (parte interior más sagrada del tabernáculo), santo, santón (que profesa vida austera fuera del cristianismo), sanción, santoral, santidad o santurrón.






Sinagoga: Raíz ag- (conducir). Es la congregación religiosa de los judíos, por extensión lugar donde los rabinos conducen a su pueblo. El significado es muy similar a "Iglesia". Véase "Iglesia".






Tabernáculo: Raíz treb- (morada, vivienda). Del latín taberna "choza, cabaña". Era el lugar donde los hebreos tenían colocada el arca del Testamento, aunque también se llamaba así la tienda en que habitaban los antiguos hebreos. La llamada fiesta de los tabernáculos es la solemnidad que celebran los hebreos en memoria de haber habitado sus mayores en el desierto debajo de tiendas antes de entrar en tierra de Canaán. Propiamente es la vivienda que alberga un lugar sagrado.






Templo: Raíz tem- (cortar). Del latín templum "espacio abierto para observar el cielo en la práctica del augurio". Comparte raíz "contemplar". Los templos eran miradores especializados en la observación de las aves con objeto que los augures pronosticaran el futuro, para aumentar la visibilidad seguramente se cortaban los árboles existentes en la zona. Fueron tan comunes entre los romanos que los cristianos tomaron los lugares para erigir iglesias. Su significado original poco tiene que ver con el que conocemos hoy día.





-Conclusiones: Usando la etimología la mayoría de las palabras pueden adaptarse sin problemas de una religión a otra, de hecho el cristianismo tomó del paganismo -pero también del judaísmo- casi todas sus palabras y ritos.