jueves, 2 de agosto de 2012

La Yihad


Junto a la unicidad del Creador y el Juicio final, la yihad es otro de los pilares fundamantales del Islam. Es vocablo árabe cuya traducción literal es "esfuerzo". El concepto de yihad se basa en la lucha interior del individuo para alcanzar la pureza de mente y espíritu, destruyendo el infiel que lleva dentro con objeto de llegar a ser un verdadero creyente. Una vez que el individuo se vence a sí mismo con esfuerzo (yihad), logra conocerse verdaderamente. El "yihadista" no para de batallar una vez que termina su lucha personal, ni mucho menos, la batalla entonces la exterioriza hacia los infieles, los cuales son el enemigo natural del hombre. El "yihaidista" conoce bien a los infieles, pues él mismo lo fue en una ocasión, y se valdrá de su experiencia para derrotarlos, ya que quien se conoce a sí mismo y a su enemigo es siempre temible oponente.



La pelea contra los infieles es propia de las religiones unicistas: el culto a El, a Yavé u otros asociados como Crono o Saturno. Para más detalles véase la entrada "El Único". La Iglesia católica y los medios de comunicación occidentales han manipulado vilmente el concepto "yihadista" vendiéndolo exclusivamente como una doctrina que justifica la lucha sectaria terrorista. No debe extrañarnos que los infieles del s.XXI teman y condenen la yihad, pues ellos siempre han sido enemigos de los fieles organizando cruzadas antaño y "democratizaciones" de los estados islámicos en tiempos más recientes. A Dios rogando y con el mazo dando. La característica común del infiel en todas las etapas históricas es la ignorancia y la soberbia mezclada a partes iguales. Ellos son las víctimas descritas para el Juicio Final.



El profeta Mahoma (h.570-632) era un sabio carismático dotado de una gran capacidad de mando y profundos conocimientos militares. Su yihad personal fue exteriorizada contra los infieles árabes que tuvieron la desgracia de ser sus contemporáneos. El esfuerzo realizado fue un hito histórico sin precedentes desde el punto de vista religioso y militar. Abajo tenemos un mapa del Imperio omeya hacia el 711 (justo antes de la invasión de la Península Ibérica), en él podemos observar las zonas de dominio musulmán. Nótese que desde la muerte de Mahoma no habían pasado ni 100 años. 






En la sura 9 (el arrepentimiento) del Corán hay un pasaje llamado "la participación en combate" que muestra de modo veraz el pensamiento religioso y la inercia bélica de la yihad en el siglo VII.



Los dejados atrás se alegraron de poder quedarse en casa en contra del enviado de Alá. Les repugnaba luchar por Alá con su hacienda y sus personas y decían: "No vayáis a la guerra con este calor". Di: "El fuego de la gehena es aún más caliente". Si entendieran...



¡Que rían, pues, un poco! Ya llorarán, y mucho, como retribución de lo que han cometido. Si Alá vuelve a llevarte a un grupo de ellos y te piden permiso para ir a la guerra, di "¡No iréis nunca conmigo! ¡No combatiréis conmigo contra ningún enemigo! Preferisteis una vez quedaros en casa. ¡Quedaos, pues, con los que se quedan atrás". ¡No ores nunca por ninguno de ellos cuando muera, ni te detengas ante su tumba! No han creído en Alá y en su enviado y han muerto en su perversidad.



¡No te maravilles de su hacienda y de sus hijos! Alá solo quiere con ello castigarles en la vida de acá y que exhalen su último suspiro siendo infieles. Cuando se revela una sura: "¡Creed en Alá y combatid junto a su enviado!", los más ricos de ellos te piden permiso y dicen: "¡Deja que nos quedemos con los que se quedan: las mujeres, los niños e inhábiles!". Prefieren quedarse con los que se quedan atrás. Han sido sellados sus corazones, así que no comprenden. Pero el enviado y los que con él creen combaten con su hacienda y sus personas. Suyas serán las cosas buenas. Ésos son los que prosperarán.



Alá les ha preparado jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente. ¡Ése es el éxito grandioso! Los beduinos que se excusan vienen a que se les dé permiso. Los que mienten a Alá y a su enviado se quedan en casa. Un castigo doloroso alcanzará a los que de ellos no crean. Si son sinceros para con Alá y con su enviado, no habrá nada que reprochar a los débiles, a los enfermos, a los que no encuentran los medios. No hay motivo contra los que obran con honradez. Alá es indulgente, misericordioso. Tampoco contra aquéllos a quienes, viniendo a ti para que les facilites montura, dices: "No os encuentro montura" y se vuelven con los ojos arrasados de lágrimas de tristeza porque no encuentran los medios.



Solo hay motivo contra los que, siendo ricos, te piden permiso. Prefieren quedarse con los que se quedan atrás. Alá ha sellado sus corazones, así que no saben. Se excusarán ante vosotros cuando volváis a ellos. Di: "¡No os excuséis! ¡No vamos a creeros! Alá ya nos ha informado acerca de vosotros. Alá y su enviado verán vuestras obras. Luego, se os devolverá al Conocedor de lo oculto y de lo patente y ya os informará Él de lo que hacíais. Cuando regreséis a ellos os pedirán, jurando por Alá que les dejéis. Dejadles, pues, son una abominación. Su morada será la gehena como retribución de lo que han cometido. Os conjuran que aceptéis sus excusas. Pero, si vosotros las aceptáis, Alá no las aceptará del pueblo perverso.