jueves, 5 de julio de 2012

El evangelio apócrifo de Tomás


El término "apócrifo" viene del griego apokrýpto, que significa "ocultar". Originalmente se refería a aquellos libros que se escondían porque eran demasiado valiosos para caer en manos profanas. También designaba a aquellos escritos que contenían una enseñanza secreta. Más tarde la palabra se empleó para designar a aquellos libros no canónicos, falsos o rechazados por la ortodoxia. Los apócrifos del Antiguo Testamento tienen, con mucho, más valor histórico que los del Nuevo Testamento, pues fueron cotemporáneos de los escritos aceptados oficialmente.



Suele creerse que los apócrifos son escritos celosamente guardados hoy por la Iglesia para evitar que descubran sus desmanes: nada más lejos de la realidad. Ha sido la propia Iglesia la que ha colaborado en su difusión y publicación. En el ámbito científico nadie da valor a estos textos que fueron redactados varios siglos depués de la muerte del nazareno, algunos incluso son medievales. Se trata de historias fantasiosas en su mayoría que solamente tienen valor en el ámbito de la tradición cristiana. Así la asunción de la Virgen es el núcleo de los apócrifos asuncionistas. La virginidad perpétua de María está expresada en los Evangelios de la Natividad, la misma divinidad de Jesús aparece en los evangelios apócrifos de una forma más rotunda incluso que en los canónicos. Como se demuestra de nuevo, las películas y las novelas colaboran poco a la realidad de los hechos. El evangelio apócrifo de Judás fue descubierto en 1978, pero no fue publicado hasta el 2006, mucho se especuló sobre su importancia entre los medios de comunicación, algunos incluso decían con tanta teatralidad como necedad que era un cambio radical para el cristianismo. Sin embargo tan solo se trataba de otro apócrifo más entre el centenar ya existente.



Hay, sin embargo, un apócrifo del Nuevo Testamento que merece una entrada. Hablo del evangelio de Tomás. Es el más conocido de los que forman la biblioteca copta de Nag Hammadi. Se trata de una lista de 114 dichos de Jesús, muchos de los cuales eran anteriormente desconocidos, algunos de los cuales podrían remontarse a este. Ha llegado a ser denominado "el quinto evangelio". El manuscrito copto es del siglo IV, y los fragmentos griegos pueden ser datados en torno al 150. Sobre la datación de la composición del texto original no existe consenso alguno entre los especialistas, como tampoco lo hay respecto a si el Evangelio de Tomás depende o no literariamente de los Evangelios sinópticos. Algunos datan el texto original a mediados de los años 50, haciéndolo incluso anterior a la composición del más antiguo de los canónicos (71 d.C.). En cuanto al carácter ideológico del texto muchos autores lo consideran gnóstico, otros piensan que se trata un escrito típico del primitivo cristianismo sirio en el que el ascetismo fue importante.



Los dichos son en su mayoría tremendamente herméticos y difíciles de comprender para los no iniciados. Esto unido al hecho de que los especialistas no se ponen de acuerdo con respecto a su doctrina ideológica, me lleva a pensar que es muy posible que se trate de palabras del Jesús histórico, un sabio asceta que no daba concesiones a la galería. Los dichos de Jesús en los Evangelios canónicos son demasiado "fáciles" de digerir y fueron redactados para que el gran público pudiese entenderlos, esto es siempre sospechoso. El Corán niega la muerte de Jesús en la cruz y lo considera un profeta del Demiurgo al igual que por ejemplo Moisés o Mahoma. Debe el lector tener en cuenta que buena parte de lo que sabemos del Jesús histórico procede de Saulo de Tarso, un personaje que persiguió con saña a los cristianos en su juventud y luego se cambió de chaqueta. Su vida, comportamiento mesiánico y sus habituales visiones con ataques epilépticos encajan perfectamente con lo que la siquiatría moderna llama "trastorno delirante paranoide de tipo grandioso", este perfil sicológico suele encontrarse entre carismáticos fundadores de peligrosas sectas. La aprobación por parte de la Iglesia de los evangelios canónicos no se produjo con fines científicos o históricos sino políticos. Es por todo ello por lo que debemos ser escépticos a la hora de aceptar la tesis oficial sobre la vida de Jesús. Pondré unas logias que resulten mínimamente comprensibles y curiosas del Evangelio de Tomás:



El que busque, no cese de buscar hasta que encuentre, y cuando encuentre se conmoverá, y cuando se conmueva se maravillará y reinará sobre todo.



Cuando os conozcais, entonces sereis conocidos y comprenderéis que vosotros sois los hijos del Padre Viviente. Pero si no os conoceis, entonces estáis en la indigencia y sois la indigencia.



El ser humano es como un pescador sabio que lanzó su red al mar y la sacó del mar llena de peces pequeños. Entre ellos, el pescador sabio encontró un pez grande y bueno. Lanzó todos los peces pequeños al fondo del mar, y eligió el pez grande sin pesar. ¡El que tenga oídos para oír, que oiga!



Si ayunáis, os engendrareís pecados. Y si orais, sereis condenados. Y si dais limosna, perjudicaréis vuestro espíritu.



Quizá los hombres piensen que yo he venido a poner paz en el mundo. Y no saben que yo he venido a poner división sobre la tierra: fuego, espada y guerra.



Ama a tu hermano como tu alma, cuídalo como a la pupila de tu ojo.



Si no ayunais del mundo no hallareis el reino.



Si un ciego guía a un ciego, ambos caen en un pozo.



A menudo habeis deseado escuchar estas palabras que os digo, y no tenéis a otro de quien oírlas. Llegarán días en que me buscaréis y no me encontraréis.



Aquel de vosotros que se haga un niño conocerá el Reino y será más elevado que Juan el Bautista.



Bienaventurados los solitarios y los elegidos, porque encontraréis el Reino. Como sois de él, de nuevo iréis allí.



Sus discípulos le dijeron: "La circunsición, ¿es provechosa o no?". Les dijo: "Si fuera provechosa, sus padres los engendrarían de sus madres ya circuncisos. Es más bien la verdadera circuncisión, en espíritu, la que ha deparado toda utilidad.



Bienaventurados los pobres, porque el reino de los cielos es vuestro.



Quien no odie a su padre y a su madre no podrá ser discípulo mío, y quien no odie a sus hermanos y a sus hermanas y no tome su cruz como yo no será digno de mí.



Había un hombre rico que tenía muchos bienes. Dijo: "Emplearé mis bienes para sembrar, cosechar, plantar y llenar mis graneros con frutos, de manera que no precise nada". Tales eran sus pensamientos en su corazón. Y esa noche murió. ¡Quien tenga oídos, oiga!



Bienaventurados vosotros cuando os odien y os persigan. Y se encontrará un lugar en el que no seréis perseguidos.



Hay muchos en pie junto a la puerta, pero son los solitarios los que entrarán en la cámara nupcial.



El Reino del Padre es como un comerciante, que tenía mercancía y encontró una perla. Ese comerciante es listo. Vendió la mercancía y se compró esta perla única. Vosotros, también, buscad el tesoro imperecedero y duradero allí donde la polilla no se acerca a comer ni el gusano destruye.



Una mujer que había entre la muchedumbre le dijo: "¡Bendito el vientre que te portó y los pechos que te alimentaron!". Jesús dijo: "Benditos los que han escuchado la palabra del Padre y la han observado verdaderamente". Pues habrá días en que diréis: "Bendito el vientre que no concibió y los pechos que no amamantaron".



Adán vino a ser gracias a un gran poder y a una gran riqueza, y no llegó a ser digno de vosotros. Pues si hubiera sido digno no habría probado la muerte.



Miserable es el cuerpo que depende de un cuerpo. Y miserable es el alma que depende de estos dos.



Si teneis dinero, no lo prestéis a interés, sino dadlo a quien no os lo devolverá.



¡Ay de los fariseos!, porque son como un perro que yace en el pesebre, y ni come ni deja que los bueyes coman.



Quien conozca a su padre y a su madre será llamado "hijo de prostituta".



Simón Pedro les dijo: "Que María salga de entre nosotros, pues las mujeres no son dignas de la vida". Jesús dijo: "He aquí que yo la empujaré a que se haga varón, para que llegue a ser también un espíritu viviente semejante a nosotros, los varones; pues toda mujer que se haga varón entrará en el Reino de los cielos.


De ser estos dichos del Jesús histórico, no cabe duda que tuvo en su contra a la ortodoxia judía. Serían entonces enseñanzas que calarían hondo entre intelectuales y aquellos que se sentían frustrados con el judaísmo tradicional debido a su falta de espiritualidad y exceso de rigidez. La doctrina de Jesús se extendió como la pólvora y con el tiempo se fue manipulando hasta convertirse en una parodia de lo que fue: la historia la escriben los vencedores. Nada nuevo bajo el sol. Las ideas de Jesús eran desestabilizadoras para los poderes fácticos, la sabiduría y la verdad duelen, especialmente a aquellos que la desconocen por completo.