lunes, 9 de julio de 2012

El hombre y sus pensamientos


A pesar de lo que se cree normalmente, la capacidad de pensar y emitir juicios no se limita en exclusiva al cerebro. Con todos los adelantos existentes en la actualidad, no ha podido demostrarse científicamente que todos los pensamientos se fabrican en el cerebro, hay especialistas que consideran que es el corazón el órgano que delibera, aunque para la mayoría es el cerebro. Muchas de las civilizaciones antiguas creían que era el corazón, y no el cerebro, el órgano encargado de regir los pensamientos. Palabras como "corazonada" o "concordia" indican que el corazón jugaba un papel primordial a la hora de emitir un juicio. Las personas carentes de juicio (con discordia en su corazón) o locas podían razonar tan bien como otra cualquiera, pero era su falta de concordia la que trastocaba sus ideas. Cuando estamos airados o alterados se suelen emitir juicios erróneos que nunca habríamos tomado de estar relajados y sin presión. Quiérase o no, el corazón tiene algo que decir a la hora de decidirnos por una u otra idea.



La propia palabra "pensar" tiene como raíz etimológica (s)pen- (estirar, hilar), y procede del latín penso "pesar", pues al pensar pesamos en una balanza el pro y el contra de una idea. Dicha balanza se ha asociado desde siempre a la concordia, al equilibrio, a las creencias y al corazón. El dios Anubis pesaba los corazones de los difuntos en una balanza para conocer la maldad de los pensamientos.



-Los hemisferios: El cerebro humano consta de dos hemisferios, unidos por el cuerpo calloso, que se hallan relacionados con áreas muy diversas de actividad y funcionan de modo muy diferente, aunque complementario. Podría decirse que cada hemisferio, en cierto sentido, percibe su propia realidad; o quizás deberíamos decir que percibe la realidad a su manera. Ambos utilizan modos de cognición de alto nivel. Nuestro cerebro es como una máquina, una caja doble que tenemos en la cabeza, y cada mitad tiene su propia forma de conocimiento, su propia manera de percibir la realidad externa. Podríamos decir, en cierto modo, que cada uno de nosotros tiene dos mentes conectadas e integradas por unos cables de fibras nerviosas que unen ambos hemisferios. Ningún hemisferio es más importante que el otro. Para poder realizar cualquier tarea necesitamos usar los dos hemisferios, que se ayudan el uno al otro, especialmente si es una tarea complicada. Cada hemisferio cerebral tiene un estilo de procesamiento de la información que recibe. Hay personas altamente especializadas en utilizar un hemisferio en lugar del otro, mientras que otras emplean ambos de un modo más equilibrado: cada cual es un mundo.



El hemisferio izquierdo, que tiene que ver con las funciones de: escritura, lógica, razonamiento y música rítmica. Por otra parte, el hemisferio derecho tiene relación con las funciones de intuición, emoción, imaginación, creatividad artística y la música melódica. Se puede decir que un hemisferio piensa y que el otro siente. El hemisferio izquierdo del cerebro controla el lenguaje y los pensamientos lógicos. A la inversa, el hemisferio derecho del cerebro es el que está involucrado en la creación de imágenes y también en lo que se conoce como inspiración.



El hemisferio izquierdo procesa la información analítica y secuencial, paso a paso, de forma lógica y lineal. Es el que analiza, abstrae, cuenta, mide el tiempo, planea procedimientos paso a paso, verbaliza, piensa en palabras y en números; es decir, contiene la capacidad para las matemáticas y para leer y escribir. Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento convergente (esto es, que converge, que da, que va hacia…, que desemboca), obteniendo nueva información al usar datos ya disponibles, formando nuevas ideas o datos que ya tienes. Aprende de la parte al todo y absorbe rápidamente los detalles, hechos y reglas; analiza la información paso a paso; quiere entender los componentes uno por uno, y muchas cosas más.



El hemisferio derecho, por otra parte, parece especializado en la percepción global, sintetizando la información que le llega. Con él vemos las cosas en el espacio, y cómo se combinan las partes para formar el todo. Gracias al hemisferio derecho, entendemos las metáforas, soñamos, creamos nuevas combinaciones de ideas. Es el experto en el proceso simultáneo o de proceso en paralelo; es decir, no pasa de una característica a otra, sino que busca pautas y un todo. Procesa la información de manera global, partiendo del todo para entender las distintas partes que componen ese todo. El hemisferio que lo ve como un todo es intuitivo en vez de lógico, piensa en imágenes, símbolos y sentimientos. Tiene capacidad imaginativa y fantástica, espacial y perceptiva. Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento divergente. Aprende del todo a la parte. Para entender las partes necesita partir de la imagen global; no analiza la información, sino la sintetiza. Es relacional, no le preocupan las partes en sí, sino saber como encajan y se relacionan unas partes con otras, viendo todo esto, como un todo.



-Artes y disciplinas: Platón y Aristóteles delimitaron la diferencia existente entre arte y disciplina al afirmar que existe arte en las cosas que se presentan de una manera determinada, pero podían presentarse de otra; la disciplina, en cambio, se refiere a aquellas cosas que no pueden ser de otra manera. Cuando algo se razona con argumentos indiscutibles (2+2=4), pertenecerá al campo de la disciplina; se hablará, en cambio, de arte, cuando lo que se debate es verosímil y opinable. Es bastante curioso que en época tan pretérita los pensadores griegos intuyeran la separación existente entre ambos hemisferios.



Entre algunas de las disciplinas más importantes se hallan la gramática, la retórica, la dialéctica, la aritmética, el solfeo, la geometría y la astronomía. Las artes recaen sobre la esfera de lo creativo: los oficios artesanos, la filosofía, las artes y en definitiva toda ciencia que es opinable. Los antiguos griegos tenían a la diosa Atenea como la protectora del arte y de la ciencia creativa, era además protectora de hilanderas y bordadoras. En su ciudad, Atenas, estaba considerada la diosa de la sabiduría, desplazando a las musas en el terreno de la literatura y la filosofía.



-Las palabras guían: Todas las palabras tienden a generalizarse, perdiendo su significado original, cuando la cultura de un pueblo decae o bien cuando dejan de usarse. El lector se verá sorprendido por el significado real de los vocablos relacionados con la mente. La pureza de un lenguaje es directamente proporcional a la cultura de sus hablantes y académicos a lo largo de la historia. En el castellano moderno tenemos la desgracia de usar infinitos vocablos para un mismo significado y pocos o ninguno para las sutilezas de la lengua, y no se debe precisamente a la poca riqueza del español. No hay más que ver el significado antiguo y moderno de los insultos. Estas sutilezas pueden comprobarse en la siguiente lista de palabras relacionadas de algún modo con el acto de discurrir.



Astucia: Del latín astus. Agudo, hábil para engañar o evitar el engaño o para lograr artificiosamente cualquier fin.



Cavilar: Raíz kel-5 (engañar, burlar); procede del latín cavilla "broma" "chanza" y significa "discurrir con sutileza".



Conciliar: Raíz keld-2 (gritar). Del latín concilium "reunión" "concilio". Conciliar es componer, concertar opiniones opuestas. Es sinónimo de pensar.



Considerar: Raíz sweid- (brillar). Del latín considero "examinar" (observar las estrellas con cuidado). Considerar es reflexionar algo con cuidado y atención. Sinónimo de cogitar.



Creer: Raíz kerd- (corazón). Del latín credo "creer, confiar". Las creencias no vienen del cerebro sino del corazón.



Discurrir: Raíz kers- (correr). Del latín curro "correr". Es hacer correr el intelecto para llegar a alguna conclusión. El mismo proceso que sigue un ordenador que busca datos en el disco duro.



Entendimiento: Raíz ten- (tender, estirar). Del latín intendere "extender, dirigir hacia algo", especialmente aplicado hacia la mente (intendere animum in aliquid "prestar atención", de ahí "oír" y "comprender").



Idear: Raíz weid- (ver). Es vocablo de origen griego (sufijo wid-es-ya) que significa "idea" "apariencia". Propiamente es la imagen o representación que del objeto percibido queda en la mente. Está fuertemente vinculado a la imaginación o fantasía.



Inteligencia: Todos creemos saber lo que es la inteligencia, incluso afirmamos, sin ningún ápice de duda, qué individuos son inteligentes y cuales no. La cosa no queda ahí, ¿cuantos libros se han escrito acerca de la inteligencia dando por hecho lo que ésta es? Algunos consideran la memoria como sinónimo de "inteligencia"; otros piensan que el sagaz es inteligente; una buena parte de la mayoría da por hecho que un erudito es inteligente, etc.  

Formada por la preposición latina inter "entre, dentro de" y la raíz leg- (recoger, colectar y derivados que significan "hablar"). Del latín lego "recoger" "escoger" "leer". Con lo cual la inteligencia representa la capacidad de leer y hablar para recoger datos selectos y emitir un juicio.  

Mientras mayor sea el número de datos fiables poseídos por el individuo más opciones tendrá para decantarse por la opción correcta. Una persona en particular puede ser bastante docta pero carecer de sensatez o juicio. Por otro lado alguien podría tener un gran sentido común pero ser iletrado. En ambos casos la inteligencia no es completa. En definitiva una persona inteligente es aquella sensata que posee mucha sabiduría recolectada gracias a la lectura y a la conversación.


Imaginar: Del latín imaginari "discurrir por medio de imágenes".



Ingenio: Raíz gen- (dar a luz, parir). Del latín ingenium "cualidad innata, carácter". Es la facultad del hombre para inventar con prontitud y facilidad. Forma parte claramente del hemisferio derecho.



Meditar: Raíz med- (medir). Del latín meditor. Realmente es sinónimo de calcular.



Pensar: Raíz (s)pen- (estirar, hilar). Del latín penso "pesar". Reflexionar, examinar con cuidado algo para formar dictamen. Sinónimo de enjuiciar o conciliar.



Razonar: Raíz ar- (colocar, ajustar). Del latín ratio-onis "parte, trozo, cálculo". El razonamiento se realiza exclusivamente con el hemisferio izquierdo.



Saber: Del latín sapere "ser entendido", propiamente "tener gusto, ejercer el sentido del gusto". Saber es conocer o ser erudito. Sabiduría es sinónimo de inteligencia y lo contrario de ignorancia.



Sagacidad: Raíz sag- (buscar). Del latín sagax "dotado de buen olfato". El sagaz es el individuo astuto y prudente, que prevé y previene las cosas.



Sospechar: Raíz spek- (observar). Del latín specio "mirar, observar". Con preprosición sub. Significa literalmente "mirar desde abajo, desconfiar". Es aprehender o imaginar algo por conjeturas fundadas en apariencias o visos de verdad. Misma raíz comparte "perspicaz" (el que mira de modo agudo y penetrante).



Suponer: Raíz upo (debajo de). Del latín sub "debajo". Conjeturar, calcular algo a través de los indicios que se poseen.



-Conclusiones: Claramente relacionadas con el hemisferio izquierdo tenemos: razonar y meditar; con el derecho: ingeniar, imaginar e idear; con el corazón: pensar, creer y conciliar. Existe otro tipo de discurrimiento asociado al instinto de supervivencia: la astucia, la cavilación, la perspicacia y la sagacidad. De modo general, sin especificar su origen, tenemos: discurrir o considerar. Tanto los animales como el hombre tienen cerebro, si bien el género humano lo tiene genéticamente más desarrollado (de ahí homo sapiens). Esto puede demostrarse en el desarrollo de la filosofía (hemisferio derecho) o la filología (hemisferio izquierdo), si bien muchos animales tienden a ser más astutos que el hombre, pues requieren especialmente de sus desarrollados sentidos para procurarse la supervivencia. Es de notar que los hombres primitivos y los más necesitados son bastante astutos y sagaces.